Herem

- LA TRILOGÍA DEL AZABACHE -

Posted in HEREM, Simbología by Maria de Herem on marzo 9, 2009

.

‘Quiero esa piedra. Es mía. Me la tienes que dar. No te la di para siempre. Me la tienes que dar. O si quieres te la cambio por otra…’

‘Saturday -iii-’

.

.

13campanadas

.

‘… en El Beato de Liébana, figura un himno para la fiesta de nuestro patrón que especifica que igual que son doce los apóstoles de Cristo y doce los meses del año y doce las divisiones mayores de la esfera del reloj, pues también son doce las piedras sagradas. Y enumera: ónice, ágata, berilo, zafiro, carbunclo, amatista, sardónice, topacio, esmeralda, jaspe, turmalina, y crisólito. ¿Y el azabache, dónde está nuestro azabache? Yo digo que el Beato, que fue el verdadero descubridor del sepulcro apostólico en tierras de Gallaecia, para salvación de España y de Europa, olvidó el divino azabache. Pues el azabache es la piedra de nuestro Apóstol, ya que él está enterrado en una tumba honda y oscura, también el azabache es el carbón de las profundidades y también el negro azabache , que siempre fue estimado incluso por sus propiedades curativas y mágicas, y que, como tantas cosas antiguas, que desapareciendo, cada vez es más escaso en estos tiempos en los que todo lo antiguo parece en peligro de extinción.’

fragmento de ‘Trece Campanadas’.

SUSO DE TORO


.

Santiago de Compostela

.

.

Era una mujer que tenía astillas por dentro. Fabricada con un ónix, traslucido y verde, y agujas en lugar de huesos. Y era una mujer etérea. Era otra mujer. En el centro de esa, de su piedra azabache.

-

En la punta del cuadro en el que figuraba el azabache. Tan minúscula. Pero azabache dicho piano, piano, pianísimo. Azabache orfebre y versátil. Desfallezco. Y el rubidio líquido me rodea. En amores ilícitos con algún metal de transición. Ardo espontáneamente en el aire. Con llamas fugaces de color violeta que accionan los botones de las turmalinas del deseo. Esa eficacia de la No-tristeza. Me empaño pero lejos del agua. Invocando a la muerte no violenta. Alejada así de las amantes de la sangre y los campos de batalla con sus heridos y destrozos del horror. Streching de los huesos entre tus brazos. De la contracción fibromuscular. Un devaneo, una amalgama. Entonces somos ágatas de un volcánico poblado de ágatas. Y somos una fresca fuente visceral.

-

¿Estás o no estás? -te pregunto. Porque si no estás habrá quien sepa verlo en esa ausencia en mi pubis de tu astrágalo. Esta vez no me serviría tu rodilla en cualquier barra de un bar en la que se destile el aceitoso olor de las fritangas. Y verlo como los videntes, como los violonchelistas. Los crímenes futuros, los colores ebrios de las notas inspiradas. Como los magos en los ágapes. Reyes y camellos y gibas de miel. Las espuelas sin censuras de esos pies que beso. Donde sucede la apoplejía del corazón y pierdo el habla. Angostura de las aortas. Diluido el veneno lanceolado de los peciolos. Pechos miel en ese ocaso. Miles de pechos. De pezones bebientes y hombres benevolentes. Hechos montículos. Un campamento de montículos sobre las arenas del desierto. Despierto. Ya no estoy dentro de la novela que escribo o sueño y me preparo un café.

.

.

.

esculturas-azabache-material-tradicional

JOSÉ DÍA FUENTES – Escultor

.

.

SIMBOLOGIA DEL AZABACHE.

En la cuenca mediterránea (Italia, Egipto) y en la India, el amuleto de azabache, como el de coral, protege contra el mal de ojo.

En las islas británicas el azabache apartaba tempestades, demonios, venenos, posesiones, enfermedades enviadas por brujos y picaduras de serpientes.

Las mujeres irlandesas cuando el marido se ausentaba quemaban azabache, betún muy inflamable, para garantizar su seguridad (BUDA, 316)

Según Marbodio << por su fumigación, el azabache devuelve a sus mujeres sus reglas… Vence los prestigios y resuelve los encantamientos; es, se dice, la piedra de toque de la virginidad>> (GOUL, 208)

En todo caso, el azabache, piedra negra y lustrosa, interviene como símbolo tutelar protegiendo contra los maleficios invisibles.

J.Ch & A.G

.

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. [...] Quería jugar, el perro negro  del peregrino. Quería jugar conmigo y  me encantó porque era negro como el azabache pero yo tenía demasiada prisa por alcanzar el albergue. Acababa de conocer a Andoni, a Andoni [...]


Los comentarios están cerrados.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: