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– Muerte sobre caballo pálido – (1830) – Joseph William Turner –

Posted in HEREM by Maria de Herem on abril 16, 2008

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– La Muerte – (DYLAN THOMAS & J. W. TURNER) –


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Hoy no hay interrogantes. Han desaparecido. Hay cuadraturas. Quizás las del círculo.
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Y Ellos pronuncian Amor pero no pronuncian el nombre prohibido. Quizás eso fuese distinto.
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Ella mira la toalla del color del salmón, en la mesa, con el vientre liso y listo para consumir y la huele. Le encanta recrearse en ese aroma limpio que perdura entre los hilos de la felpa y que es sólo suyo. Lo único que la pertenece.
Ella luego le dice tras el puré de patata y la mahonesa que no quiere aspavientos. Que sabe que en ese hogar de matriz seca y reconcomido por la tristeza no los habrá pero … él va a decir algo estúpido, como siempre… Ella que es Lince, que es Loba… que lo calla y se reserva el aullido insomne para otro. Ópalo silente. Viene aquí y se encierra con su café. No mencionará más ninguna despedida. Ya queda todo dicho. Los papeles en regla y los padres libres. El cuerpo consagrado al Alma.
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– Mi alma ya no es mía. Ya no me pertenece y ni tú puedes ya arrebatármela.
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A una la golpea, puede golpearla un día, la Muerte en los ojos. La Muerte que por fin la llama.
La Muerte llega como una rocambolesca, extravangante, correción… estrambótica … La Muerte llega como una estrambótica estrella circense. Sobre un caballo pálido en el circo de los niños.
Así la golpea la certeza de la Muerte.
La fustiga como un jinete no esperado,
el menos esperado.
Y así fue como llegó Él.
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La Muerte unas líneas que pregonaban toda su razón obscena a los cuatro puntos cardinales. Aquello fue el azote del Simún.
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– Desiertos en mi vientre, desiertos en mi tez. Me horrorizo ante su espejo. Cuanta desolación me angustia en este pantano que es mi existencia sin Amor.
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Escribe con vos, para vos, porque está plagiando entre comillas a un argentino.
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– Tiene el mismo ritmo de Cortazar, es sus más apabullantes líneas. donde yo le conozco
En las perras negras, las palabras. Puta loca.


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– ¿Pretendás sin el acento en su sitio?
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Una minucia cualquiera por la llaga recién descubierta.
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– Y pienso, y pienso y de repente aterrizo sobre una carpa roja de labios de una geisha que enloqueció de amor.

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Longeva vida asfixiante. Impulso, se rueda y acción. ¡Qué corte tan dramático! ¿Y eso?
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– Sucedió días antes de que la noche me sorprendiera arrebatándome frente a las nubes de magallanes y de aquel último telegrama suyo que a ti tanto te desalentó. Pero por qué te enfadaste tanto con Él… Me lo decía a mí y tú no puedes hacer nada contra eso.

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