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– CANNABIS: de la biología a la medicina – MANUEL GUZMÁN PASTOR –

Posted in CIENCIA, Crecimiento Personal, SEÑALES by Maria de Herem on febrero 18, 2009

conferencia-uso-terapeutico-del-cannabis

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Esta sería otra conferencia a la que me habría gustado haber asistido, como antes de ayer asistía a la que nos ofreció Carlos López Otín ‘Los genes del cáncer: conocer para curar’.

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Manuel Guzmán Pastor es Catedrático de Bioloquímica y Biología molecular de la Facultad de ciencias químicas de la UCM y encargado de coordinar el Programa de Investigación en Biociencias.

Sus investigaciones se centran en cómo pueden ayudar los componentes activos de la marihuana (Cannabis sativa L.) y sus derivados sintéticos en la lucha contra enfermedades neurodegenerativas (cáncer, esclerosis múltiple…). Además de la acción de los cannabinoides como agentes antitumorales, mantiene otras líneas de investigación dedicadas al diseño de estos compuestos así como de sus aplicaciones terapéuticas.

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Pero como no me fue posible… por el momento, me contento con recopilar información, acerca del trabajo de Manuel Guzmán y su grupo de investigación, en los comentarios.

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GRUPO BBM1-UCM

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– Descripción de la investigación:

<<La comprensión de los procesos de generación y supervivencia de células neurales es esencial para la caracterización de la etiología y progresión de las enfermedades neurodegenerativas y, por tanto, para el diseño de terapias racionales para su tratamiento. En este contexto, nuestro grupo está intentando contribuir a desvelar los mecanismos moleculares y celulares que subyacen a dichos procesos. En concreto, nuestro grupo estudia cómo el sistema endocannabinoide media la proliferación y diferenciación de células progenitoras neurales, la supervivencia de neuronas y células de glía y la apoptosis de células de glioma, así como cuál puede ser la validez terapéutica de dicho sistema como diana neurofarmacológica. Estos estudios apoyan la idea de que el sistema endocannabinoide está implicado en el control de decisiones básicas de las células neurales, constituyendo quizás un nuevo sistema endógeno de protección del cerebro frente a situaciones de degeneración como la enfermedad de Huntington, en la cual pretendemos averiguar si la manipulación del sistema endocannabinoide es capaz de fomentar la neuroprotección y la neurorregeneración en modelos animales y, en caso afirmativo, estudiar las bases moleculares y celulares de dichos procesos y su posible relevancia clínica>>.

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Enlaces relacionados:

– Videoconferencia: El sistema endocannabinoide como nueva diana terapéutica de procesos neurodegenerativos y neuro-oncológicos

– Divulgación: Estudio de la Neurofarmacología y el Potencial Terapéutico del Sistema Endocannabinoide

Entrevista: <<No debemos pensar que los cannabinoides vayan a ser el milagro contra el cáncer, pero sí pueden tener cabida en la lucha>>.

– Videoconferencia: Cannabinoides: del laboratorio a la clínica. En la página de la Real Academia Nacional de Farmacia.

– Artículo de Manuel Guzmán: Marihuana medicinal, ¿mito o realidad?

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17 comentarios

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  1. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 2:31 pm

    Profes.net entrevista a Manuel Guzmán Pastor, biólogo molecular.

    “Los cannabinoides son capaces de matar a las células de glioma sin afectar a las normales”.

    Manuel Guzmán Pastor (Madrid, 1963), cursó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde también realizó su doctorado sobre metabolización de lípidos por el hígado. Desarrolló sus cualidades investigadoras mediante diversas estancias en el extranjero, sobre todo en la Universidad de Utrecht (Holanda) y en el Hannah Reserach Institute, en Ayr (Reino Unido). A su regreso, se incorporó a la UCM como profesor, donde ha desarrollado toda su actividad.

    Posee cerca de 80 publicaciones en revistas científicas internacionales, varios premios a sus espaldas y una patente conocida como Terapia con cannabinoides para el tratamiento de tumores cerebrales, aplicada en España, UE y USA.

    ¿Cuál es su actual área de investigación?

    R.- Desde hace siete años trabajo en un área muy prometedora, no en vano está generando una febril actividad en los laboratorios de todo el mundo y donde España es referencia para muchos países en ese tema. Nuestra investigación se ha centrado en cómo los compuestos activos del cannabis afectan al funcionamiento y desarrollo de las células del sistema nervioso.

    ¿Podría matizarnos más en qué consiste esta investigación?

    R.- En el sistema nervioso existen básicamente dos tipos de células. Por un lado las neuronas, células nerviosas por excelencia, y por otro las que llamamos de glía, las células acompañantes, que nutren, protegen, ayudan y reparan las neuronas, manteniéndolas unidas entre sí. De hecho en nuestro cerebro hay más células de glía que neuronas, puede que incluso el doble. A nosotros nos interesa saber qué hacen los cannabinoides sobre el desarrollo neuronal y sobre el desarrollo de las células de glía.

    ¿Desde qué perspectiva lo están estudiando?

    R.- Desde una perspectiva molecular, observando cómo el compuesto llega al cerebro, se une a una serie de moléculas específicas que lo captan, qué reacciones químicas se producen dentro de estas células para que sobrevivan o mueran.

    ¿Cuándo comenzó este estudio?

    R.- Mi grupo de investigación, junto a Rafael Maldonado, ya nos planteamos a finales de los años noventa si los cannabinoides podrían ejercer efectos antitumorales directos. Observamos en primer lugar que estas sustancias inducen a la muerte de células de glioma, sin duda el tipo de tumor cerebral más maligno, que fueron cultivadas en el laboratorio. Posteriormente inoculamos gliomas en ratas y ratones, lo que permitió describir, en un trabajo publicado en Nature Medicine en el año 2000, la acción antitumoral de los cannabinoides administrados localmente in vivo.

    Entonces, ¿son los cannabinoides compuestos tumorales selectivos?

    R.- En efecto, son capaces de matar a las células de glioma sin afectar significativamente a la viabilidad de las células nerviosas ‘normales’, a las que pueden incluso proteger frente a diversos estímulos tóxicos. Llegamos incluso a demostrar que la acción antitumoral la ejerce también un cannabinoide sintético que carece de los efectos psicoactivos asociados al consumo de la marihuana. Por tanto, la administración de cannabinoides parece ser segura en las condiciones empleadas. Esta acción antitumoral sobre gliomas ha sido demostrada también por varios grupos en otros tipos de tumores como carcinoma del pulmón, epitelioma de tiroides, linfoma y carcinoma de piel.

    ¿Podría decirnos en qué consiste la patente que tienen registrada?

    R.- Fruto de nuestra investigación tenemos registrada una patente Terapia con cannabinoides para el tratamiento de tumores cerebrales, que podría llega a abrir una posibilidad de aplicación práctica futura de nuestro trabajo.

    ¿Es posible desarrollarlo un poco más?

    R.- Dentro del cerebro nos interesan no ya cómo afectan estos compuestos a las células normales de glía sino también a las células tumorales de glía y que por eso se llaman gliomas. Son células que crecen indiscriminadamente y que producen la muerte. Nosotros hemos observado que los cannabinoides, en modelos animales de rata y ratón, producen una inhibición del crecimiento de las células de glioma e inhiben el crecimiento de tumores cerebrales. Además dentro de este apartado ya hemos empezado a hacer ensayos clínicos con un grupo de enfermos terminales para ver como funcionan.

    ¿Se detendrá aquí su investigación?

    R.- En absoluto. Mi equipo y yo vamos más allá de los tumores, por eso también investigamos los efectos de la modulación sobre el cerebro de los cannabinoides de la planta y los cannabinoides endógenos, para ver cómo se puede influir en el desarrollo del cerebro, en la aleración de las células, etc, ya que afectan a la funcionalidad, la migración, el crecimiento y otras funciones de las neuronas. Con ello podremos conocer también las bases de los efectos indeseables que tienen sobre el comportamiento humano por su acción cerebral.

    Luis Guijarro

    http://www.bg.profes.net/puntovista2.asp?id_contenido=46403

  2. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 3:22 pm

    Salud: Un estudio muestra los beneficios del cannabis contra el cáncer

    Europa Press. MADRID. Una nueva investigación, presentada este miércoles en la sede de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), señala los cannabinoides, derivados de la planta del cannabis, como posibles agentes antitumorales con un perfil de seguridad bastante alto, según el responsable del estudio, el doctor Manuel Guzmán Pastor, quien manifestó que “la acción antiproliferativa de los cannabinoides podría constituir la base de una terapia para el tratamiento de tumores cerebrales carente de efectos colaterales notorios”.

    Este especialista enmarcó su investigación, denominada ‘Cannabinoides como posibles agentes antitumorales. Potencial terapéutico y mecanismo de acción’, dentro de “la búsqueda de nuevos agentes quimioterapéuticos para mejorar la situación de los enfermos de cáncer a través del estudio de la actuación de estos compuestos en células tumorales aisladas y también en animales”. “Asimismo -añadió-, hemos realizado un primer ensayo clínico en enfermos con tumores cerebrales malignos en estado terminal, a los que ya se les había aplicado anteriormente una terapia normal sin resultados positivos. Los resultados muestran una respuesta positiva en alguno de estos pacientes, lo que abre las puertas a nuevas investigaciones en enfermos que se encuentren en las primeras etapas de evolución del tumor”.

    En opinión del doctor Guzmán, “los cannabinoides han demostrado ser inhibidores de la supervivencia, crecimiento, proliferación, irrigación y metástasis de las células tumorales y, aunque sus mejores resultados se han obtenido con respecto a los tumores cerebrales, también se está investigando su posible validez para tumores de cáncer de mama, de piel o de páncreas”.

    Esta investigación fue presentada en el contexto del ‘II Simposio sobre avances en investigación oncológica’, en el que la ‘Fundación científica de la AECC’ comunicó los resultados de sus ayudas para el período 2003-2006. El presidente de la AECC y de la Fundación Científica destacó que “estas ayudas suponen un apuesta decidida por apoyar la investigación oncológica para mejorar el futuro de los enfermos de cáncer”.

    Por otra parte, el investigador y director del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, el doctor Miguel Beato del Rosal, propuso, con su investigación sobre la genética y epigenética del cáncer de mama, “estudiar la interacción entre las hormonas ováricas y los genes BRCA para comprender el mecanismo de la transformación maligna de las células de mama”. Para el doctor Beato, “el gran avance está siendo el desarrollo de la genómica y la capacidad de analizar a nivel global la expresión génica de las células tumorales que ayudan a la comprensión de los procesos biológicos que llevan a la aparición del cáncer”.

    (…)

    * Enlace

  3. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 3:30 pm

    TRIBUNA Complutense
    19 de febrero de 2008

    Manuel Guzmán Pastor,catedrático de bioquímica y biología molecular

    “Hoy en día, la ciencia tiene poca carga de sentido crítico e ideológico”

    Catedrático del Departamento de Bioquímica y BiologíaMolecular I de la Facultad de Biológicas experto en la investigación sobre cannabinoides. Ha sido elegido como coordinador de un consorcio de la Comunidad de
    Madrid dedicado a investigar sobre estos temas. El consorcio involucra a ocho grupos, tres de la UCM, uno de la Universidad Rey Juan Carlos, uno de la Fundación Hospital de Alcorcón, dos grupos del CSIC y uno de
    la UNED, con un departamento asociado de la Universidad de Alcalá.

    ”La investigación es una actividad esencial para la universidad, incluso desde el punto de vista docente”.

    – Algunas de las prioridades de los consorcios de la Comunidad de Madrid, uno de los cuales va usted a coordinar, son contratar personal e invertir en grandes equipamientos. En alguna ocasión ha hecho pública su opinión de que en España no se apuesta por los grandes grupos de investigación. ¿Estos consorcios pueden paliar ese problema?

    –Es cierto que por la forma en la que se ha gestado el tejido investigador en nuestro país, o quizás sea algo que tiene que ver también con nuestro carácter, se ha tendido mucho al atomismo, a la individualidad
    frente a la colaboración. Creo que eso sí está cambiando y no sólo con esos proyectos de la Comunidad de Madrid, sino que las principales instituciones de financiación públicas se han dado cuenta de que eso es un
    error y que para ser competitivo es mejor abordar problemas de mayor magnitud uniendo conocimientos. Como ejemplo, tenemos también proyectos importantes con el Ministerio de Sanidad y Consumo.

    – ¿Qué papel cumple la Uni versidad Complutense en esos esfuerzos investigadores?

    – La UCM es una universidad muy grande y principalmente volcada a la docencia. Es evidente que eso hay que hacerlo, a mí me gusta mucho, y en definitiva es por lo que nos pagan. Pero aparte de eso, la
    investigación es una actividad esencial para la universidad incluso desde el punto de vista docente. Hace falta realizar actividad investigadora para poder formar gente, por ejemplo en el doctorado. Creo que la UCM sigue siendo todavía una Universidad muy volcada a la docencia, pero poco a poco se van haciendo cosas y el actual rectorado está fomentando actividades y logrando que los Centros de Apoyo a la Investigación funcionen lo mejor posible. Somos muchos y es muy difícil contentarnos a todos, pero en los últimos años se han ido optimizando los recursos.

    – ¿Las universidades consiguen ahora retener a sus investigadores o sigue la fuga de cerebros?

    – Eso sigue siendo un problema que es inherente a nuestro sistema científico, el de la gente que se forma aquí y luego se va a trabajar a otro sitio. En los últimos tiempos, el regreso más o menos inmediato, con un cierto respaldo para unos años, ha mejorado muchísimo gracias a los contratos Ramón y Cajal y también a otros asociados a grandes redes como son los grupos CIBER del Ministerio de Sanidad y Consumo. Estos programas han permitido volver a muchos investigadores españoles con unas condiciones dignas. Otra cosa es qué pasa después del Cajal. En la actualidad, sigue siendo muy complicado conseguir una plaza en la universidad, el CSIC o en un hospital. Ahora el cuello de botella ya no está tanto en la vuelta como en
    ver qué pasa cinco años después. Incluso con eso, podríamos decir que las cosas van mejorando, poco a poco.

    – Aparte de ese problema para encontrar trabajo, ¿no hay también dificultades a la hora de captar nuevos estudiantes para que se dediquen a la carrera científica?

    – Captar gente nueva es complejo. Hay más becas para hacer doctorados que hace algún tiempo, eso es cierto, pero en general pienso que la motivación por entrar en el mundo de la investigación es menor. Creo que se ha perdido una cierta ilusión, quizás porque es una profesión dura, mal pagada y con una carrera de
    obstáculos bastante larga hasta que puedes conseguir un trabajo más o menos estable en el que nunca te vas a hacer millonario. Los valores de nuestra sociedad, en términos generales, han ido cambiando y ahora lo que priman son los valores materiales y hay mucha menos motivación por cultivar cuestiones relacionadas con el conocimiento que por aquellas que aportan más remuneración a corto plazo y de manera más fácil. La universidad no es más que un reflejo de lo que ocurre en la sociedad y la gente suele tender a otro tipo de actividades. De todos modos, hay que reconocer que hay estudiantes de doctorado muy motivados, como los que trabajan en nuestro equipo de investigación.

    – ¿Cree que el Año de la Ciencia celebrado durante 2007 habrá servido para algo?

    – Se han hecho buenas cosas y ha sido un esfuerzo grande, pero realmente pienso que aunque hayan conseguido motivar a algunas personas el problema es más profundo. Me parece que a nivel de implicación de la ciencia en la sociedad, los científicos pintamos poco en lo que le interesa a la gente. Además de eso, tradicionalmente la actividad científica ha intentado ser innovadora, crítica, mover un poco la sociedad e
    intentar mejorarla y cambiarla en un sentido ideológico. Hoy en día la ciencia es igual que otras actividades, se ha convertido en algo muy profesionalizante y creo que tiene poca carga de sentido crítico e ideológico. Me da la impresión de que la ciencia mueve la sociedad en el sentido del bienestar, pero no en el sentido de hacer una sociedad más justa, más solidaria.

    – ¿Por qué cree que ha perdido ese valor la ciencia?

    – Me parece que la ciencia se ha metido en una dinámica muy poco focalizada en el largo plazo, en mejorar el conocimiento, en que la gente mueva su cabeza y piense que hay actividades más gratificantes que estar pendientes de quién se enrolla con no sé quién o cuál es el último disco que ha sacado el famoso de turno. La ciencia, bien porque cae en saco roto, bien porque no la transmitimos con toda la pasión y la intensidad
    que debiéramos, no tiene ningún impacto sobre otros temas que pesan mucho más en las preocupaciones del ciudadano medio. Me parece que es así además en todos los países del mundo.También hay que aclarar que cada vez es más difícil hacer proyectos a largo plazo por el sistema de financiación y de publicación que ahora exige rendimientos en muy poco tiempo.

    – A pesar de eso su equipo de investigación sobre cannabinoides ha conseguido mantener una línea de trabajo continua desde hace muchos años.

    – Sí, más o menos tenemos una hipótesis de trabajo a largo plazo. Con los cambios que se hacen sobre la marcha, porque la ciencia es así, pero hilando pequeños trabajos hemos conseguido estabilizar la línea de investigación. De todos modos, los proyectos más largos que hay ahora son de cinco años, pero los habituales, son sólo de tres, que dan tiempo a hacer una investigación bastante acotada.

    – ¿Han conseguido ya conocer las propiedades de todos los compuestos del cannabis?

    – De los sesenta compuestos que tiene se conoce muy bien uno de ellos, el más importante, el THC, que es el más abundante en la planta y el que tiene más potencia de acción. Hay un segundo compuesto del que se sabe bastante, aunque todavía hay muchas lagunas, como es el cannabidiol, y se han empezado a caracterizar algunos nuevos. De todos modos, la asunción es que la mayor parte de los efectos se deben al THC o a la mezcla de THC con cannabidiol.

    Investigación básica

    Los resultados de los estudios sobre cannabinoides de manuel Guzmán han tenido, en ocasiones, aplicación práctica, pero él mismo recuerda que lo que hacen “esencialmente es investigación de laboratorio” entre los estudios clínicos se cuenta una importante investigación con el Hospital universitario de Canarias para analizar el efecto del tHC en pacientes con tumores cerebrales. Además del estudio de la relación de los cannabionoides con tumores de cerebro, mama y otros, el equipo de investigación también está interesa-
    do en ver cómo los cannabinoides pueden controlar la generación y supervivencia de las neuronas, para así
    intentar luchar contra enfermedades neurodegenerativas. tienen además una tercera línea de trabajo centrada en la enfermedad de Huntington, para ver si los cannabinoides son capaces de mejorar la enfermedad o de atenuar los síntomas

    Jaime Fernández

    *Enlace

  4. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 4:19 pm

    CANNABINOIDES COMO POSIBLES AGENTES ANTITUMORALES

    Los cannabinoides, los componentes activos de la marihuana (Cannabis sativa L.) y sus derivados sintéticos, ejercen en el organismo un gran número de acciones. Su estructura química se dilucidó a principios de los años sesenta, pero hubo que esperar casi tras décadas más para que se caracterizaran en el organismo receptores específicos de cannabinoides y moléculas endógenas que se unen a ellos. Todos estos descubrimientos han contribuido no sólo a una extraordinaria expansión en el conocimiento básico de cómo actúan los cannabinoides, sino también al renacimiento del estudio de sus propiedades terapéuticas, lo que constituye hoy en día un campo de amplio debate con connotaciones científicas, clínicas y sociales. Una de las líneas de investigación de nuestro laboratorio está centrada en el estudio del efecto antiproliferativo de los cannabinoides en tumores cerebrales malignos (gliomas).

    Hace unos años observamos que los cannabinoides inducían la muerte de células de glioma en cultivo. Posteriormente inoculamos células de glioma en ratas y ratones, y describimos la acción antitumoral de los cannabinoides sobre gliomas in vivo. Una cuestión que nos preocupó desde el principio fue averiguar si el tratamiento con cannabinoides producía efectos secundarios no deseados. En este sentido observamos que el efecto antitumoral de los cannabinoides no implicaba una mera acción citotóxica generalizada, ya que la viabilidad de células nerviosas normales en cultivo e in vivo no se veía afectada. Los análisis por resonancia magnética nuclear revelaban que el tratamiento con cannabinoides no producía daño por necrosis, edema, infección, inflamación o trauma. Los parámetros hematológicos eran normales en los animales tratados. En suma, el tratamiento con cannabinoides parecía ser seguro en las condiciones empleadas. Paralelamente a todo ello hemos realizado numerosos estudios para desvelar el mecanismo de la acción antitumoral de los cannabinoides, lo cual está ya proporcionado datos bastante clarificadores.

    La investigación realizada sugería que los cannabinoides podrían emplearse en el tratamiento experimental de los tumores cerebrales malignos. El tratamiento actual de los gliomas implica básicamente extirpación quirúrgica seguida de radioterapia, procedimientos por desgracia ineficaces o meramente paliativos que pueden alargar la vida del paciente de unos meses a un año o poco más en el mejor de los casos. Hace unos años elaboramos un protocolo de ensayo clínico con el Dr. Luis González Feria, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario de La Laguna, encaminado a estudiar la posible eficacia del D9-tetrahidrocannabinol (THC) en el tratamiento de gliomas recidivados. Se trataba de un ensayo clínico piloto que involucró a nueve pacientes con gliomas de gran tamaño que en su momento fueron intervenidos quirúrgicamente y radiados, es decir, enfermos terminales en los que ya han sido probadas sin éxito otras terapias. Se extirpó quirúrgicamente parte de la masa tumoral, y en la cavidad de recesión se instaló un catéter conectado a un reservorio subcutáneo, en el cual se inoculó la solución de THC. Las variables básicas a determinar fueron (i) dosificación óptima del THC (dosis, ciclos, etc.), (ii) duración y calidad de vida del paciente, y (iii) evolución del tamaño del tumor.

    Este ensayo clínico ha mostrado buenos datos de tolerancia al THC en los pacientes, especialmente en contraste con otros agentes quimioterapéuticos. Además, parece que algunos de los pacientes hayan respondido parcialmente al compuesto. Curar un glioma maligno (y en particular recidivado) es hoy en día imposible. Existen actualmente en marcha en el mundo unos setenta ensayos clínicos sobre gliomas, y en ellos se busca (como en el nuestro) una pequeña mejoría que abra la puerta a la esperanza de encontrar nuevas vías terapéuticas (muy probablemente terapias combinadas) para combatir esta enfermedad tan devastadora. Los claros efectos antitumorales de los cannabinoides observados en los estudios preclínicos y los resultados preliminares obtenidos con el THC en el ensayo clínico piloto nos conducen a perseverar en el esfuerzo de estudiar la eficacia de esta nueva terapia antitumoral.

    MANUEL GUZMÁN PASTOR

    Información adicional

    – Guzmán, M. (2003) Los cannabinoides, ¿agentes antitumorales? Investigación y Ciencia no. 317, 34-35.

    – Guzmán, M. (2003) Cannabinoids: potential anticancer agents. Nature Reviews Cancer 3, 745-755.

    http://www.ayudacancer.com/foro/viewtopic.php?id=608

  5. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 4:30 pm

    Cannabinoides como posibles agentes antitumorales. Potencial terapeútico y mecanismo de acción.

    INVESTIGADOR PRINCIPAL:

    Dr. D. Manuel Guzmán Pastor, Investigador y Profesor del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular la facultad de Químicas de la UCM, con la colaboración del Hospital Universitario de La Laguna, Tenerife

    El presente proyecto se basa en la observación que hicieron en el laboratorio del Dr Guzmán de que una molécula de la familia de los cannabinoides, el tetra hidro cannabinol (THC) inhibía la proliferación de células de glioblastoma tanto in vitro como in vivo ( en ratones y ratas con tumores, producen regresión e incluso erradicación de este tipo de tumores).

    Asimismo demostraron que esta acción se consigue a través de los receptores de cannabinoides que existen de forma natural en el sistema nervioso: CB1 y CB2. El efecto se produce de forma selectiva sobre las células transformadas o cancerosas, con la ventaja añadida de carecer de efectos psicoactivos en el animal. El mecanismo de acción por el que lo hace es estudiado en profundidad en el transcurso del presente proyecto.

    Los datos conseguidos con estos experimentos, junto con el hecho de que las terapias ultilizadas hoy en día para el tratamiento del glioblastoma son ineficaces y a lo sumo paliativas, hace que el proyecto presentado sea de muchísmo interés, con posibilidades de aplicación en el tratamiento del glioblastoma humano.

    Como se ha mencionado antes, dentro de los cannabinoides, la molécula estudiada es el tetrahidrocannabinol, procedente se la planta Cannabis Sativa.

    Su efecto como posible agente antitumoral se estudia ya en pacientes con glioblastoma multiforme recidivario, que hayan sido sometidos a cirugía. Enmarcados en ensayos en fase I/II se llevan cabo en el Hospital Universitario de La Laguna, dirigidos por el Dr. Luis González Feria. Se quiere determinar el efecto de la administración local (intratumoral) sobre la evolución del glioblastoma en pacientes. Además en biopsias procedentes de tumores de pacientes se estudiará la expresión de los receptores de cannabinoides, expresión de marcadores de malignidad y muerte celular de estos tumores.

    Desarrollo del proyecto:

    Derivadas de este proyecto y desde su inicio hace ya un año se han generado varias publicaciones:

    * Ceramide sensitizes astrocytes to oxidative stress: protective role of cannabinoids. Biochem.J.(2004)
    Carracedo, A. Geelen, M.J.H., Díez, M., Hanada, K., Guzmán, M. &Velasco, G.
    * Hypothesis: cannabinoid therapy for the treatment of gliomas? Neuropharmacology
    Velasco, G., Galve-Roperh, I., Sánchez, C., Blázquez, C. & Guzmán, M. (2004)
    * Cannabinoids: potential anticancer agents Nature Reviews Cancer 3, 745-755
    Guzmán, M. (Octubre 2003).

    http://www.todocancer.com/ESP/Fundacion+Cientifica/Proyectos/Anteriores+Convocatorias/Guzman+y+cannabinoides.htm

  6. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 4:39 pm

    Patología molecular y formas clínicas de la enfermedad de Huntington y las ataxias

    Estado actual y rasgos más sobresalientes del área

    La enfermedad de Huntington (EH) es una patología neurodegenerativa autosómica dominante con penetrancia completa producida por una expansión de poliglutaminas en la porción amino terminal de la huntingtina. La EH carece de tratamiento y conduce a la muerte en unos 10 a 20 años según el número de poliglutaminas, la edad de inicio, algunos factores ambientales desconocidos y la modulación de algunos genes, algunos localizados aunque desconocidos. La EH tiene una prevalencia de 10 casos/100.000 habitantes, lo que implica 4.500 pacientes en España y unos 50.000 en la Unión Europea. Su costo sociosanitario es grande tanto por la importancia de los déficits motores y cognitivos y por la gravedad de problemas de las alteraciones conductuales que presentan los pacientes.

    El mecanismo patogénico responsable de la EH es desconocido. La mayoría de los investigadores consideran que la patogenia de la EH se debe a ganancia de función de la proteína mutada. En la actualidad no existe tratamiento neuroprotector o curativo de la EH. Es posible realizar técnicas de intervención genética que incluyen el análisis presintomático de sujetos portadores de la mutación, consejo genético en familias de afectos y portadores, y diagnósticos prenatal y preimplantación.

    Existe un gran número de intentos de neuroprotección con fármacos que modifican los supuestos mecanismos patogénicos o que se utilizan en otras enfermedades neurodegenerativas. Estos fármacos incluyen inhibidores de la excitación neuronal, coenzimas de la cadena respiratoria, vitaminas, antioxidantes, coadyuvantes en la producción de energía, etc. Algunos de estos productos ofrecen resultados esperanzadores en modelos experimentales de la enfermedad que, desgraciadamente, no se confirman después en la clínica.

    El problema fundamental es que la mayoría de estudios preclínicos se realizan en modelos animales y celulares que poco tienen que ver con la realidad de la enfermedad. Los estudios clínicos de neuroprotección son costosos y largos, involucran a muchos pacientes y no están exentos de efectos secundarios. Para poner en marcha este tipo de estudios es necesario contar con datos experimentales sólidos, no solo significativos sino también clínicamente relevantes, y que reproduzcan lo que ocurre en la clínica. De otra manera, los riesgos de emprender estudios de neuroprotección duraderos y costosos en base a datos sustentados en el aire son enormes. Conseguir el material necesario para esos estudios es uno de los objetivos fundamentales de este área 3 del CIBERNED.

    Además de por lo indicado anteriormente, la EH es también importante porque constituye el modelo mejor estudiado y más prevalente de las enfermedades neurodegenerativas producidas por expansiones de tripletes, a las que también pertenecen algunas ataxias. Descubrir los mecanismos patogénicos de la EH y encontrar un tratamiento eficaz desde el punto de vista neuroprotector o erradicador tendría implicaciones inmediatas sobre cualquiera de las enfermedades neurodegenerativas causadas por expansiones de tripletes.

    Líneas de investigación

    1.
    Identificación de las bases moleculares y celulares de la enfermedad de Huntington
    2.
    Estudios experimentales en modelos animales de la enfermedad de Huntington
    3.
    Clínica, genética y neuropatología de la enfermedad de Huntington
    4.
    Clínica, genética y neuropatología de las ataxias degenerativas

    Grupos de investigación

    Manuel Guzmán Pastor, Universidad Complutense de Madrid
    Jordi Alberch Vie, IDIBAPS/Hospital Clínico, Barcelona
    Justo García de Yébenes Prous, Hospital Univ. Ramón y Cajal, Madrid
    Britt Mellström, Centro Nacional de Biotecnología, CSIC, Madrid
    José.J. Lucas Lozano, Centro de Biología Molecular, CSIC, Madrid
    Javier Fernández Ruiz, Universidad Complutense de Madrid
    Mariano Carrión Vázquez, Instituto Cajal, CSIC, Madrid

    Responsables: Justo García de Yébenes Prous y Manuel Guzmán Pastor

    http://www.ciberned.es/area3sp.aspx

  7. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 4:50 pm

    Un estudio dirigido por un grupo de investigadores españoles con fondos de la Asociación Española Contra al Cáncer (AECC) ha desvelado que la administración
    de cannabinoides mejora ligeramente la supervivencia de ciertos pacientes terminales con tumores cerebrales, según las primeras pruebas en enfermos.

    Así lo explicó hoy el director del trabajo, el científico Manuel Guzmán Pastor, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, durante una rueda de prensa con motivo del II Simposio sobre avances en investigación oncológica organizado por la AECC, donde se presentaron los resultados de las ayudas 2003-2006 otorgadas por la Fundación Científica de la Asociación Española contra el Cáncer.

    Aparte de este proyecto, también resultó elegido en su día un segundo sobre genética y epigenética del cáncer de mama, dirigido por Miguel Beato del Rosal, del Centro de Regulación Genómica CRC, Barcelona; dotados cada uno de ellos con un montante económico de 300.000 euros para ser desarrollados en un período de tres años.

    Guzmán Pastor explicó hoy que sus investigaciones han sido aplicadas mediante un ensayo clínico o proyecto piloto a nueve enfermos terminales con cáncer cerebral, cuya supervivencia estimada era de entre cuatro y seis meses.

    A los mismos les fueron suministrados cannabinoides para comprobar si los compuestos extraídos de las plantas lograban inhibir el crecimiento y la progresión del tumor e impedían su irrigación o la capacidad metastásica de algunas células.

    Los resultados del ensayo clínico, que fue desarrollado en colaboración con el Hospital Universitario de Canarias, demostraron que dos de esos enfermos tuvieron una respuesta ‘claramente superior a lo que cabría esperar en términos de supervivencia’, ya que consiguieron vivir en torno a un año.

    Otros cuatro de los pacientes terminales con los que se trabajó, todos ellos con tumores malignos y recidivados (que habían pasado ya por las terapias estandar: cirugía, radioterapia y quimioterapia), registró ‘un ligero efecto’ de supervivencia respecto a lo que se habría previsto sin el suministro de esos agentes cannabinoides.

    No obstante, en otros tres enfermos no se experimentaron efectos significativos en cuanto a supervivencia tras suministrárseles cannababinoides (una familia de compuestos de varios orígenes, detectados originariamente en una especie vegetal, aunque ahora también pueden obtenerse en laboratorio y éstos mimetizan con mayor seguridad los efectos de la planta).

    En algunos casos hubo inhibición del crecimiento tumoral pero no efectos clínicos significativos en lo que respecta a supervivencia, lo que podría explicarse por ‘problemas técnicos’ respecto a la vía de administración del compuesto para su acceso al tumor, según el científico.

    Actualmente, prosiguió, la vía que gana peso sería la administración sublingual de cannabinoides para próximas investigaciones y no la intracraneal, porque la primera permite el acceso directo de los compuestos al tumor y además es menos agresiva que otras, como la oral; ésta última además suele ser errática en cuanto a absorción.

    Los nueve pacientes involucrados en este ensayo clínico eran terminales, pero se piensa que la administración de cannabinoides en pacientes con tumores cerebrales menos avanzados también podría ser efectiva, aunque habría de suministrarse con anterioridad a cualquier otro tratamiento, según el experto.

    El científico explicó que a partir de otros estudios preclínicos y trabajos en modelos animales se ha comprobado la aparición de ciertos marcadores de resistencia a la acción posterior de otros compuestos en aquellos tumores tratados anteriormente con algunas quimioterapias.

    Pensamos -dijo- que la radioterapia o la quimioterapia pueden hacer más resistentes las células que sobreviven frente a la acción de un posterior compuesto’, añadió el experto.

    Por otro lado, respecto al proyecto sobre genética y epigenética del cáncer de mama cuyos resultados también fueron presentados hoy, el director del mismo, Miguel Beato del Rosal, dijo que los datos son aún preliminares y añadió que se intenta lograr una especie de ‘huella dactilar’, con la identidad genética de los distintos cánceres.
    En su opinión, ‘eso permitiría identificar una firma molecular de cada tumor y clasificarlo para su posterior pronóstico

    *Enlace

  8. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 4:57 pm

    Marihuana: La hierba de la discordia

    Hasta ahora la palabra marihuana estaba irremediablemente unida a la idea de joven de izquierdas con inquietudes sociales…. pero hay otro aspecto de la marihuana mucho menos común en la imaginería popular: la posibilidad de mitigar el dolor. Numerosos estudios confirman las posibilidades de uno de los componentes de esta planta, también conocida como cannabis, cáñamo, maría, hachís….

    marihuana ¿droga blanda o analgésico?

    El dolor crónico no es útil. No sirve para curarse ni hace llevadera una situación de enfermedad o una discapacidad. Según la Organización Mundial de la Salud cada año mueren 5 millones de personas en el mundo, la mitad con dolor. Un dolor que la ciencia procura evitar a través de los cuidados paliativos, a través de nuevos medicamentos. La pregunta es ¿quién establece qué medicamentos se han de utilizar?

    La marihuana proviene de la planta cannabis sativa, un vegetal cultivado por el hombre desde el Neolítico, empleada para extraer fibras para la manufactura de tejidos y sogas, como alimento para pequeños alimentos domésticos y, por sus facultades psicoactivas, utilizada también para ceremonias religiosas, celebraciones sociales y tratamientos médicos.

    En 1924, en la Segunda Conferencia Internacional de Opiáceos, fue declarado narcótico y su tráfico internacional, sometido a control estricto. Unos años más tarde, en 1961, la División de Narcóticos de Naciones Unidas lo declaró sustancia con alto potencial de abuso y sin efecto terapéutico.

    Pero lo cierto es que la marihuana, un conjunto de hojas, tallos, semillas y flores de la planta conocida como cáñamo, posee unas propiedades terapéuticas nada despreciables. Tales propiedades se deben a uno de sus 400 principios adicionales; se trata del THC (tetrahidrocannabino), que es el químico activo de la planta.

    los efectos

    Los efectos farmacológicos en el cerebro no siempre son óptimos. En líneas generales el THC provoca una ligera euforia, relajación, aumento de la sociabilidad, potenciación de las perscipciones sensoriales y hambre. Pero su consumo también puede provocar afectación de la memoria, alteración de la percepción del paso del tiempo y menor rendimiento en diversas tareas.

    Su administración como fármaco no se suministra fumando marihuana, sino a través de píldoras, inyecciones, aerosoles y parches, de forma que la cantidad de THC que se absorbe equivale a un 25 ó 30 pro ciento de la que se absorbería fumando la misma cantidad. Una vez que se absorbe, el THC se distribuye rápidamente por el organismo, primero hacia los tejidos más irrigados (cerebro, pulmones, hígado…) y posteriormente se acumula en el tejido adiposo, de forma que su eliminación completa puede necesitar hasta 30 días. El THC acumulado en el tejido adiposo se va liberando lentamente hacia la sangre y pasa en parte al sistema nervioso central.

    el lado bueno

    Desde finales de los años noventa se ha desarrollado una amplia labor de investigación sobre las posibilidades de este principio activo aplicado a enfermedades degenerativas, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades del movimiento, analgésico para el dolor… y todos ellos llevan a pensar que la marihuana puede llegar a convertirse en una eficaz medicina.

    Según la empresa inglesa GW Pharmaceuticals, las medicinas derivadas del cannabis pueden ser utilizadas para el tratamiento de enfermedades como el síndrome de agotamiento que provoca la pérdida de peso y masa muscular en los enfermos de sida, enfermedades cerebrales y apoplejías, náusea asociada a los tratamientos de cáncer con quimioterapia, dolor, propiedades relajantes musculares en enfermedades como la esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal, tumores, asma, desórdenes de la alimentación, epilepsia, glaucoma, hipertensión arterial, migraña, esquizofrenia o síndrome de Tourette, entre otras.

    Para llegar a esta conclusión GW Pharmaceuticals realizó con éxito cuatro ensayos clínicos con medicamentos obtenidos del cannabis, destinados a probar su eficacia contra el dolor y los síntomas de la esclerosis múltiple. Las pruebas se realizaron sobre un total de 350 pacientes y se demostró científicamente que el medicamento reduce el dolor neuropático asociado a distintas patologías y también varios síntomas de la EM, incluido el dolor y las alteraciones del sueño. La empresa utilizó para los ensayos medicamentos que contenían compuestos químicos del cannabis, THC y CBD, que fueron administrados en forma de aerosol por vía oral. La compañía se declaró en noviembre preparada para empezar a comercializar los medicamentos si obtenía la autorización de la agencia del medicamento británica.

    Por otra parte, el fabricante francés de medicamentos Sanofi-Synthelabo desarrolló un fármaco basado en el cannabis que desactiva el ?interruptor? biológico cerebral que desencadena la sensación de hambre. El resultado ha sido un fármaco experimental, llamado Rimonabant, que parece ayudar a los fumadores a dejar de fumar sin aumentar de peso. El medicamento también se está probando para tratar la obesidad.

    En España, el titular de bioquímica y biología molecular de la Universidad Complutense de Madrid, Manuel Guzmán Pastor, ha realizado estudios con ratones de los que ha sacado concluiones halagüeñas; en los ratones con EM los ratones o tumores cerebrales se inhibe la rigidez de los miembros, las convulsiones y los tics. También inhibe el crecimiento del tumor, aunque aún es demasiado pronto para extrapolar estos resultados a los seres humanos. Para los infartos cerebrales, embolias cerebrales o traumas encefálicos severos ofrece mejoras en la recuperación y se inhibe la pérdida de neuronas. Los inconvenientes, según Guzmán, son los efectos psicoactivos, como pérdida de capacidad cognitiva y de memoria, la sequedad de boca y las alteraciones en el ritmo cardiaco. Aún con todo, Guzmán afirma que la implantación del cannabis en algunos tratamientos permitiría reducir considerablemente el suministro de opiáceos, eliminando o disminuyendo los efectos secundarios de la morfina.

    la cara oculta

    Temía el profesor Guzmán por los ?otros efectos? del principio activo de la marihuana, el THC, y con razón. Este compuesto, razón del mercado negro de la planta en cuestión, ha sido analizado por numerosos estudios. Entre ellos destacan los tres publicados en la revista ?British Medical Jornal?, y cuyos resultados evidencian que fumar marihuana predispone para sufrir una depresión e incluso esquizofrenia.

    En un primer estudio realizado por científicos australianos, se siguió durante seis años a 1.590 adolescentes. Descubrieron que quienes fumaban hachís a diario tenían más probabilidad de caer en una depresión y que este efecto era cinco veces mayor en el caso de las chicas.

    Un segundo estudio, realizado por investigadores suecos, analizó a 50.087 personas que en los años sesenta tenían entre 18 y 20 años. Los investigadores comprobaron que entre quienes fumaban entonces había un 30 por ciento más de casos de esquizofrenia que entre quienes no fumaban, y corroboraban la predisposición a la depresión.

    El tercer estudio, realizado por un equipo británico en 1.047 veinteañeros de Nueva Zelanda, demostró que una de cada diez personas que consumen cannabis en la adolescencia tienen un riesgo alto de padecer esquizofrenia.

    Queda claro, por tanto, que nada tienen que ver las propiedades terapéuticas del cannabis, tratadas farmacológicamente administradas en píldoras o aerosoles, con el consumo ?lúdico? que supone fumar marihuana y que tiene las repercusiones dañinas ya citadas.

    entonces, ¿se puede o no se puede?

    En EEUU el THC sintético, preparado con aceite de sésamo y comercializado en forma de pastillas con el nombre de Marinol, ha perdido su carácter de sustancia peligrosa. En 1997, los estados de California y Arizona autorizaron el cultivo de marihuana para usos terapéuticos, siempre que sea recomendada por un médico. También en Bélgica y Alemania los enfermos disponen de este medicamento, el Marinol. Y en Inglaterra la marihuana ha bajado su puesto en peligrosidad de las drogas y se ha despenalizado la posesión de pequeñas cantidades de cannabis, aunque sin llegar a la situación de Holanda o Suiza, ya que en Gran Bretaña la droga sigue sometida a un mercado ilegal.

    Pero el país más vanguardista en este sentido es, sin duda Canadá. Bajo control médico, las autoridades canadienses han facilitado a los enfermos el acceso a la propia planta y no a sustitutivos sintéticos. Fue el primer país en aprobar el uso terapéutico del cannabis, a través del Departamento Federal de Salud (Health Canada), y el gobierno ha destinado una partida de 7,5 millones de dólares para financiar proyectos de investigación de esta materia durante los próximos cinco años.

    Según la norma aprobada, los destinatarios del uso terapéutico del cannabis se dividen en tres grupos. El primero está formado por enfermos terminales con una esperanza de vida inferior a doce meses. El segundo lo componen pacientes de cáncer, esclerosis múltiple, lesiones medulares, sida, epilepsia o modalidades graves de artritis con síntomas graves, espasmos musculares persistentes, náuseas o anorexia. El tercero agrupa a los afectados por cualquier patología grave cuyos síntomas no remitan con los tratamientos convencionales.

    Además, y según la norma aprobada por la Health Canadá, las personas con carné de usuario del cannabis con fines terapéuticos podrán cultivar en su casa la cantidad apropiada para el autosuministro o bien designar un tercero para que lo haga por ellas. La norma canadiense prevé que en el futuro se creen organizaciones o empresas que puedan prestar el servicio de suministro de marihuana sin incurrir en un delito.

    En España, y desde el Plan Nacional de Drogas, no se habla de prohibir el uso médico de la marihuana, pero se insiste en que ?no existe ningún estudio definitivo y categórico que demuestre de forma irrevocable? las ventajas de esta aplicación frente a otras sustancias que ya se utilizan.

    El Parlamento de Cataluña es el primero y único que aprobó una iniciativa para instar al gobierno a impulsar la legalización del cannabis y sus derivados para usos terapéuticos. Dicha propuesta no prosperó, pero poco después el Ministerio de Sanidad anunció en mayo del año 2001 que los servicios de oncología de los hospitales en España podrían recetar una fármaco cannabinoide sintético, el Nabilone, para aliviar las náuseas producidas por la quimioterapia. El medicamento ha de importarse desde Gran Bretaña, ya que aquí no se ha presentado por ningún laboratorio y, por tanto, no ha sido aprobado pro la Agencia Española del Medicamento.

    http://www.miluchacontraeltabaco.com/node/3416

  9. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 5:19 pm

    En 2005, Canadá se convirtió en el primer país en el mundo en aprobar un aerosol a base de cannabis, fabricado por la británica GW Pharmaceuticals, como tratamiento para los pacientes con esclerosis múltiple.

    Las autoridades sanitarias de Estados Unidos aprobaron un ensayo clínico del spray sublingual de GW, llamado Sativex , pero la empresa indicó en julio que la Unión Europea Europa le había solicitado la realización de otro ensayo clínico antes de autorizar el fármaco.

    Echo señaló que comenzará los estudios clínicos y los ensayos de esta píldora, que se comercializará como Namisol, en la primera mitad de 2008.

    “El mercado mundial de medicamentos a base de marihuana podría rondar los 4.000 millones de euros”, dijo a Reuters el presidente ejecutivo de Echo Pharmaceuticals, Geert Woerlee, durante una entrevista telefónica.

    “Como primeros competidores, podríamos obtener una cuota del 20 o el 30 por ciento del mercado”, añadió.

    El directivo indicó que los estudios muestran que los fármacos basados en cannabis serían efectivos para tratar enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple y la migraña y que podrían ayudar además a pacientes enfermos de Alzheimer.

    Contra el dolor crónico

    Holanda permite la venta de marihuana en cafeterías desde hace décadas y en 2003 se convirtió en el primer país del mundo en comercializarla como medicamento a la venta bajo receta en las farmacias, para el tratamiento del dolor crónico, las náuseas y la pérdida de apetito en los pacientes de cáncer, VIH y esclerosis múltiple.

    La marihuana que contendrá cada comprimido fabricado por Echo provendrá de un agricultor holandés que cuenta con permiso del Gobierno.

    Las autoridades holandesas indicaron en noviembre que quieren promover el desarrollo de medicinas en base a cannabis y que extenderían su disponibilidad en las farmacias durante cinco años para permitir más investigaciones científicas.

    http://www.20minutos.es/noticia/338740/0/pildora/marihuana/holanda

    /

  10. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 5:37 pm

    Marihuana medicinal: ¿mito o realidad?

    La reciente presentación de las conclusiones de un estudio clínico promovido por instituciones médicas y farmacéuticas catalanas en el que se ha evaluado la utilidad terapéutica del Sativex, un aerosol oral compuesto por una mezcla de extractos de cannabis, ha vuelto a traer a los medios de comunicación la controversia sobre el posible uso clínico de la marihuana y sus derivados. Aunque esta planta se ha empleado médicamente desde hace al menos 50 siglos, los aspectos precisos de cómo actúan en el organismo sus componentes activos (los denominados cannabinoides) no se dilucidaron hasta mediados de los años noventa. A partir de entonces, la investigación científica sobre estos compuestos ha experimentado un espectacular auge, gracias a lo cual conocemos hoy en día bastante bien cómo actúan en el organismo los cannabinoides y cuáles pueden ser algunas de sus aplicaciones terapéuticas más inmediatas. Sin embargo, las restricciones legales que existen desde hace muchos años para prescribir y dispensar derivados del cannabis han dificultado enormemente el estudio del potencial terapéutico de esta planta, de manera que en la actualidad no existen muchos estudios que cumplan exhaustivamente los criterios metodológicos necesarios para ser considerados investigaciones clínicas controladas. En este contexto, el estudio catalán aporta un importante grano de arena al campo y, de forma general, confirma ensayos clínicos previos que apoyan la posible utilización de estas sustancias en el tratamiento de los síntomas de diversas patologías.
    ¿Qué conocemos hoy en día acerca del potencial terapéutico de esta planta? Debemos sopesar en primer lugar, como para cualquier fármaco, cuáles son los efectos terapéuticamente relevantes respecto a los efectos secundarios que puedan minar la calidad de vida del paciente. En este sentido, los estudios clínicos llevados a cabo con preparados de cannabis y con cannabinoides purificados revelan que su perfil de seguridad es más que razonable y que los efectos secundarios como somnolencia, desorientación, confusión e hipotensión que pueden ejercer en algunos pacientes suelen caer dentro de los márgenes aceptados para otros medicamentos. A pesar de ello, el uso clínico del cannabis y sus derivados es todavía bastante limitado. El efecto terapéutico mejor establecido hasta ahora de los preparados del cannabis y los cannabinoides purificados es la inhibición de la náusea y el vómito en pacientes de cáncer tratados con agentes quimioterapéuticos. Así, en la actualidad se permite en algunos países la prescripción para esta indicación de cápsulas de Marinol (medicamento compuesto del cannabinoide más potente de la planta, el delta-9-tetrahidrocannabinol) y Cesamet (medicamento constituido por un derivado sintético de dicho cannabinoide, la nabilona), así como la dispensa de marihuana medicinal.

    Entre otros probables usos clínicos del cannabis y los cannabinoides, cuyo estudio se encuentra en fases avanzadas de ensayos clínicos, podríamos destacar el tratamiento de diversos tipos de dolor (el antes mencionado Sativex, empleado en el estudio catalán, ya ha sido registrado en Canadá para la reducción del dolor neuropático en pacientes de esclerosis múltiple), la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple y la pérdida de apetito y peso que tienen lugar en enfermos de sida. Existen además otras posibilidades terapéuticas de los cannabinoides que aún se hallan en fases más tempranas de ensayos clínicos o en fases preclínicas.

    ¿Es el cannabis (como afirman algunos) la aspirina del siglo XXI, esto es, una panacea y remedio para la curación de innumerables dolencias? ¿O es por el contrario (como claman otros) una planta sin utilidad médica e incluso una sustancia maldita que abre las puertas al consumo de drogas duras? Obviamente ninguna de las dos cosas. El hecho de que existan en prácticamente todos los rincones del organismo moléculas específicas que ligan los cannabinoides y median su acción hace que el potencial terapéutico teórico de estos compuestos sea grande, especialmente en el caso de enfermedades huérfanas para las que no existen aún terapias eficaces. Sin embargo, en algunas otras afecciones para cuyo tratamiento ya se dispone de fármacos aceptables los efectos de los cannabinoides suelen ser de una potencia moderada. Ahora bien, los cannabinoides combinan acciones muy diversas que, aunque cada una de ellas leve en intensidad, en conjunto permiten atacar distintas dolencias simultáneamente y por tanto matar varios pájaros de un tiro. Sirva como claro ejemplo de ello el tratamiento paliativo de los enfermos de cáncer, en los que el cannabis y sus derivados pueden inhibir las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, aumentar el apetito, atenuar la pérdida de peso, aliviar el dolor, disminuir la ansiedad y permitir una mejor conciliación del sueño. Aunque sobre el papel los medicamentos que contienen cannabinoides purificados poseen una potencia de acción mayor y un perfil farmacológico más estandarizable que los preparados crudos del cannabis, estos últimos (incluido el porro terapéutico) resultan en ciertas ocasiones mejor tolerados por los enfermos, quizás debido a que en la planta existen otros compuestos como el cannabidiol que pueden potenciar algunos efectos terapéuticos y atenuar algunos efectos secundarios. Nunca deberíamos pues olvidar que cada enfermo es un ser humano único y como tal merece ser tratado. En este sentido, el estudio catalán ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de revisar las restricciones legales que impiden decidir libremente a médicos y pacientes sobre una práctica que por otro lado ya es habitual
    en muchos enfermos.

    MANUEL GUZMÁN

    http://blogs.publico.es/dominiopublico/category/manuel-guzman/

  11. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 5:44 pm

    Descubren el mecanismo de acción de los cannabinoides frente al cáncer de mama

    Un trabajo coordinado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha descrito el elemento que explica cómo los cannabinoides detienen la proliferación de ciertas células malignas en el cáncer de mama. El hallazgo supone un paso más hacia el uso de estas sustancias como posible terapia antitumoral

    El grupo de investigación de la Complutense, uno de los mayores especialistas en la materia a nivel mundial, ya había demostrado con anterioridad que la administración de cannabinoides es capaz de detener el avance de las células tumorales en algunos tipos de cáncer como el cerebral o el de mama, actuando además selectivamente sobre las células malignas, sin dañar a las sanas. Ahora, además, ha encontrado el mecanismo que pone en marcha este proceso, un descubrimiento que supone un avance importante en este campo y que puede permitir en un futuro abordar más fácilmente cuestiones como qué pacientes son más susceptibles de responder al tratamiento, qué cannabinoides son los más eficaces o qué otras terapias, que actúen sobre resortes diferentes, pueden combinarse con ésta para conseguir una mayor eficacia.

    Según ha demostrado este trabajo, la proteína JunD es la responsable de la sucesión de respuestas biológicas que culminan en la inhibición de las células tumorales. Se trata de una molécula que actúa como factor de transcripción, es decir, sirve como ‘interruptor’ biológico que regula la expresión de otros genes y que, en este caso, se activa ante la administración de cannabinoides. La proteína JunD es uno de los factores de transcripción menos conocidos y, paradójicamente, pertenece a una familia, la AP-1, que se suele relacionar con los procesos de proliferación celular malignos. Sin embargo, parece que esta proteína en concreto cumple con su función actuando justo en sentido contrario.

    Más cantidad en el sitio adecuado

    Cristina Sánchez, investigadora de la UCM del programa Ramón y Cajal y directora del proyecto, describe el mecanismo de acción de la proteína JunD como de “aumento de transcripción génica y relocalización celular” o, dicho de otro modo: la administración de cannabinoides provoca “una mayor cantidad de este factor de transcripción” que además se traslada “a la parte de la célula donde tiene que realizar su función, el núcleo”.

    Una vez todas estas copias de JunD se encuentran en el núcleo celular, activan baterías de hasta cientos de genes que producen finalmente la muerte de las células tumorales.

    Existe un amplio espectro de sustancias consideradas como cannabinoides, todas ellas caracterizadas por presentar una estructura molecular parecida. Estas sustancias químicas se pueden obtener tanto de la planta de cannabis, como de compuestos sintetizados por personas y animales (endocannabinoides) o de compuestos sintetizados en laboratorio. Para este trabajo, el equipo científico ha utilizado el delta 9 tetrahidrocannabinol (THC), uno de los 60 compuestos cannabinoides sintetizados por la planta de marihuana ( Cannabis sativa ) que se caracteriza por ser el más potente a nivel psicotrópico y también el más abundante.

    El grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid lleva más de diez años trabajando en el papel de los cannabinoides como inhibidores de la proliferación tumoral. Hasta la fecha los experimentos se han limitado a cultivos de células in vitro y modelos animales. La siguiente fase, el ensayo clínico en humanos, será el paso previo necesario al desarrollo de un fármaco antitumoral basado en cannabinoides. Un experimento que, en principio, no parece fácil de realizar.

    La investigadora Cristina Sánchez lo explica así: “Hasta la fecha se ha hecho un único ensayo clínico en todo el mundo relacionado con cáncer y cannabinoides, en el Hospital Universitario de La Laguna, en Tenerife, y con el asesoramiento de nuestro grupo. Nos costó mucho tiempo y esfuerzo sacarlo adelante, y finalmente se pudo realizar. Los resultados fueron prometedores, pero es cierto que, por el hecho de estar trabajando con una sustancia etiquetada como ‘droga de abuso’ tenemos bastantes más problemas que otros grupos para estudiar potenciales antitumorales”. Y añade: “Si no podemos hacerlo en España, haremos estos ensayos clínicos en el extranjero, porque fuera sí hay gente interesada”.

    Respecto a la cuestión de cuándo se podrá contar con fármacos antitumorales elaborados a partir de cannabinoides, la respuesta no es sencilla. A juicio de la doctora Sánchez, es posible que “de aquí a diez años se haya finalizado algún ensayo clínico y sea posible sacarlo adelante”. La labor investigadora, entretanto, continuará en busca de las claves últimas de la lucha contra esta enfermedad.

    El trabajo, publicado recientemente en Oncogene , revista de referencia en el área de la oncología molecular, ha sido realizado por investigadores de la UCM en colaboración con científicos del Instituto de de Investigaciones Biomédicas de Madrid, el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y el Instituto Curie de París.

    ————————

    Referencia bibliográfica:

    M. M. Caffarel; G. Moreno Bueno; C. Cerutti; J. Palacios; M. Guzmán, F. Mechta Grigoriou; C. Sánchez, “JunD is involved in the antiproliferative effect of 9-tetrahydrocannabinol on human breast cancer cells”, Oncogene , 27, 5033–5044, 2008.

    http://www.plataformasinc.es/index.php/esl/Noticias/Descubren-el-mecanismo-de-accion-de-los-cannabinoides-frente-al-cancer-de-mama

  12. Maria de Herem said, on febrero 18, 2009 at 5:48 pm

    Un estudio español demuestra que la terapia con cannabinoides puede generar depresión obesidad y problemas cardíacos

    La administración en dosis bajas no produce alteraciones pero sí lo hace cuando se administra en dosis altas y a largo plazo

    MADRID 27 (EUROPA PRESS)

    Un trabajo realizado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos ha demostrado que la terapia con cannabinoides empleada en medicina para aliviar dolores náuseas o contracturas musculares puede ser perjudicial para la salud de los pacientes en altas dosis ya que podrían generar efectos secundarios en el sistema nervioso periférico tracto gastrointestinal y sistema cardiovascular.

    El estudio titulado ´Luces y sombras de la terapia cannabinoide´ y dirigido por la profesora Raquel Abalo de la Universidad Rey Juan Carlos practicó pruebas con ratas a las que se aplicaron tratamientos crónicos que en estudios previos fueron efectivos para prevenir algunos tipos de dolor.

    La administración en dosis bajas de cannabinoides en estos animales no produjo alteraciones de importancia en los diferentes parámetros estudiados entre los que se cuentan el sistema nervioso central el tracto gastrointestinal y el sistema cardiovascular. Sin embargo en dosis altas generó efectos secundarios como depresión y retraso en el vaciamiento gástrico y en el tránsito intestinal. TAMBIÉN ALTERACIONES CARDÍACAS.

    Estos efectos que se producen desde la primera administración del fármaco se modifican en función de la duración del tratamiento crónico elegido. Según el trabajo se puede desarrollar tolerancia si el tratamiento es corto e intenso o intensificarse si es más ligero pero prolongado. Además los investigadores también han detectado que el tratamiento a largo plazo puede ocasionar alteraciones de la función cardíaca y modificar la ganancia de peso.

    Según la profesora Abalo en vistas de las conclusiones de este informe los cannabinoides, aunque pueden tener interés para el tratamiento de numerosas patologías, muchas de ellas de curso crónico, no están exentos de problemas que pueden afectar a diferentes órganos, no sólo al sistema nervioso central

    “Factores como la dosis duración del tratamiento y la frecuencia de administración pueden ser determinantes para el éxito del tratamiento pues la presencia de efectos adversos puede inducir al paciente a abandonar su uso” señaló la experta.

    Además añadió la responsable del estudio hay que valorar muy especialmente las características del paciente puesto que algunas alteraciones observadas, como cardiopatías o molestias gastrointestinales, pueden ser riesgo añadido en determinados casos .[FIN]

    http://salud.medicinatv.com/noticias/default.asp?codigo=390996


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